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Hacer ejercicio es una actividad que apasiona a muchos. Lo cierto es que, para que no se vuelva tedioso, resulta fundamental contar con una buena compañía. Y, en ocasiones, eso no significa compartir el momento con otra persona.
En el gimnasio o al aire libre, los deportistas –amateurs o no– eligen una buena lista de canciones para enfrentar el desafío.
“La música tiene un efecto motivante, pero no funciona para todos igual, depende de la persona. Hay personas que lo necesitan, que el ritmo los ayuda a moverse, mientras que para otros es más secundario, donde lo utilizan más como medio“, explicó a Claudia Lescano, licenciada en alto rendimiento y preparadora física.
Un común denominador para quienes realizan actividad física es lograr la distracción a través de la música. ¿En qué consiste? En no estar pendiente de cuántas repeticiones faltan para terminar un ejercicio, o cuántos kilómetros o minutos van desde que comenzó el trote. Al lograr este cometido, se podrá disfrutar mucho más de la actividad. Ya sea con música pop, electrónica o rock lo cierto es que la música actúa como motor para impulsar el movimiento o simplemente como acompañamiento en la rutina de fitness.
SEGÚN UN ESTUDIO, EL 80% DE LAS MUJERES ELIGEN LA MÚSICA POR SOBRE OTRA COMPAÑÍA; MIENTRAS QUE LOS HOMBRES, EN UN 75%.
En lo que respecta al running, la elección de los temas depende de que mantengan un ritmo constante. Datos relevados de la plataforma Guvera indican que los runners eligen el soft rock, por sobre otros géneros.
Por otra parte, quienes practican Crossfit escuchan ritmos más intensos, como el rock pesado, al igual que las personas que realizan ejercicios de musculatura, aunque en menor medida. Este género musical convive, para las mismas disciplinas deportivas, con la música electrónica.
El pop es un género que atraviesa casi todas las actividades. En el último tiempo se fusionó con la electrónica y con el reggaeton. Por su variedad y popularidad es elegido por los profesores de Spinning o para ser escuchado en distintos tipos de clases aeróbicas como Kangoo Jumps, Step o para clases de Zumba y Pole Dance.
Para el momento del estiramiento final, se eligen ritmos tranquilos y relajantes. La relajación o el estiramiento son dos momentos sumamente importantes y hay que darle el lugar y tiempo que merecen. En este caso, la música debe acompañar y no ser la protagonista. Su función debe ser la de hacernos bajar las revoluciones luego de la actividad física o el de prepararnos para lo que vendrá. Nos ayuda a disminuir la actividad cerebral, a despejarnos y olvidarnos de todo para conectarnos con el aquí y ahora.
Si bien muchas prácticas son más características de los hombres, como el Crossfit, hay otras que lo son para las mujeres, como Spinning o Pole Dance. En estos casos, cuando asistimos a clases grupales donde el profesor es el encargado de seleccionar la música, el estilo musical elegido dependerá de las batidas por minuto, es decir, de la velocidad de la música. Además, no se puede pasar por alto que, naturalmente, tendemos a llevar el ritmo de la música que escuchamos. Por esa razón es común escuchar en los gimnasios música pop y trance, porque tienen una base musical que naturalmente hace que nos movamos, aún cuando no seamos fanáticos de esos géneros.

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